El plástico en los océanos representa una amenaza real y cada vez más fuerte para las aves marinas que confunden el plástico con alimento.

Estudios internacionales sobre la alimentación de las aves han encontrado una cantidad alta de plásticos y microplásticos en el sistema digestivo de las aves marinas y en sus polluelos, según Laura Fidalgo, directora del Comité de Investigación de la Sociedad Ornitológica Puertorriqueña (SOPI).

A pesar de que las aves se sienten saciadas al comer plástico, este material, que no tiene ningún valor nutritivo, provoca daños en su organismo, debilitamiento y en los peores casos hasta la muerte, indicó a Por los Mares. 

Pero, ¿por qué las aves confunden el plástico con alimento? 

Un estudio realizado por la Universidad de California en Davis, Estados Unidos, reveló que los plásticos que consumen las aves marinas huelen a la comida con la que se alimentan regularmente. La razón es porque, luego de que el plástico flota en el agua, comienza a emitir sulfuro de dimetilo (DMS), un compuesto químico que segrega el fitoplancton en descomposición y que les indica a las aves el lugar donde hay alimento.

La investigación fue centrada en un grupo de procelariformes, que incluye a albatros, petreles y parderas, las que tienen un olfato afinado para el DMS.

Fidalgo también sostuvo que las aves pueden consumir plástico y microplástico a través de la cadena alimenticia, especialmente las que se alimentan de zooplancton o plancton. Según ella, se ha encontrado que estos macroinvertebrados también ingieren microplásticos. Esto significa que las aves pueden consumir el plástico o los microplásticos “de una forma directa o comiéndose animales que hayan ingerido plástico”.

De acuerdo a estudios, todas las aves acuáticas en general se están viendo afectadas por el plástico, incluyendo a la familia de los playeros, de las gaviotas y los patos de agua dulce. También existen estudios que hablan sobre la mortalidad en los juveniles y en los polluelos por la alimentación con plástico, lo que hace que se reduzcan las poblaciones, dijo Fidalgo.

“Como los padres se están alimentando de esta fuente no saludable y no nutritiva que es el plástico, y alimentan a los polluelos con esto, aumenta la mortandad, no solamente del adulto, sino de los polluelos que están recibiendo comida chatarra literalmente”, sostuvo. 

La mayoría de los estudios son sobre la boba parda y la familia de las garzas.  Sobre esta última se ha demostrando una pérdida de colonias de aves por la alimentación con plástico, aseguró.

Recientemente, el periódico El País en un reportaje titulado “Hacia un mundo sin pájaros” informó que un estudio realizado por el laboratorio de ornitología de la Universidad de Cornell en Estados Unidos mostró que hoy día hay cerca de 3,000 millones de pájaros menos que hace 50 años. El estudio contó con datos sobre la abundancia de 529 especies de aves en Norteamérica y Canadá. La disminución es en casi el 60 por ciento de las especies.

Su importancia

“Las aves tienen un valor en términos de servicios ecosistémicos. En el caso de las aves marinas, ellas traen nutrientes de ambientes marinos, como fósforo, nitrógeno a zonas costeros para que sean más productivas. O sea que ellas hacen un flujo de nutrientes y abonan a zonas costeras donde ellas después anidan”, sostuvo Fidalgo.

Recordó que el guano (la excreta de las aves marinas)  fue altamente valorado en el pasado como un fertilizante natural. 

Opinó que los “esfuerzos de reducir nuestra huella plástica” para evitar la contaminación en el mar y en las zonas costeras, debe consistir en dejar de utilizar artículos de plástico, como los sorbetos y los vasos plásticos, que solo se usan una vez. 

 

 

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