Cuando llegas a la marina Puerto Chico en Fajardo, sientes que estás a pasos de todo. A pasos del estacionamiento a la oficina, de ahí a sus pintorescos muelles de madera y a un mojito en su restaurante Cinco Nudos. Puede que en la misma recepción te encuentres a Marlon Mellado con su polo azul marina y comiences a hablar con él sin percatarte que es el Principal Oficial Ejecutivo (CEO) de la marina, la más antigua en operación ininterrumpida del este de Puerto Rico.

 Puerto Chico ha sido, por décadas, uno de los puntos predilectos de los nautas puertorriqueños por el ambiente familiar que propende su tamaño acogedor, por la forma en que tiene concentrados todos sus servicios al lado de los muelles, y por su cercanía a las populares islas de Palomino e Icacos. También, porque ha acumulado historia desde que fue establecida circa 1965 por el médico puertorriqueño José Álvarez De Choudens con tan solo un muelle.

 Mucho ha pasado desde entonces. Puerto Chico ha crecido, pero ese espíritu se ha mantenido intacto, al igual que el de generaciones de lancheros y veleristas que han hecho de esta marina su hogar en el mar, contó en entrevista Mellado, quien comenzó como cliente y hace más de 40 años sin imaginar que hoy sería CEO y uno de los propietarios.

 Bajo el mando de la familia Álvarez De Choudens, la marina siguió añadiendo muelles y amenidades hasta llegar a la configuración que ha tenido la mayor parte del siglo 21. En el 2004, la propiedad fue adquirida por otro puertorriqueño, el desarrollador Rafael Portela, quien tenía planes ambiciosos de ampliación y reconceptualización para incluir edificios residenciales. La crisis económica y de la construcción troncharon sus planes, para alegría de los que atesoran el carácter de Puerto Chico. Al no poder ejecutar visión de desarrollo, Portela perdió interés en la marina y no hizo inversiones mayores.

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Marlon Mellado, CEO de la Marina Puerto Chico.

En el 2014, se dio una de esas casualidades o causalidades de la vida. Mellado, quien laboraba en el negocio familiar de manejo de propiedades de estacionamiento, recibió un correo electrónico extraño e inesperado de un italiano llamado Giussepe Cicatelli convidándolo a “un cafecito” para conversar. Lo ignoró. Pero, días después recibió otro insistiendo. Concedió la reunión y así comenzó una relación de negocios. 

Poco después, este suceso y el declive económico de Puerto Chico se cruzaron. Cicatelli, principal oficial de Bacalia Investment, buscaba diversificar su cartera en Puerto Rico y supo, primero de la venta de la marina de Isleta Marina, luego de los problemas financieros y posible venta de Puerto Chico. Sabiendo de la afición de Mellado por el mar, y de su familiaridad con la costa este, le preguntó: ¿cuál es mejor? Mellado no titubeó: Puerto Chico. 

 Y así se confabuló el destino para adentrar a Puerto Chico en esta nueva etapa en su historia, una de modernización, diversificación y crecimiento de la mano de Cicatelli, y de sus dos socios minoritarios y operadores: Mellado, CEO de Bacalia en Puerto Rico, y Jorge Rodríguez, principal oficial financiero. La empresa compró la marina en 2016 y delineó un plan maestro de desarrollo a cinco años con una inversión de $25 millones, reveló Mellado a Por los Mares. 

“Puerto Chico ya necesitaba llevarse a otro nivel y modernizarse. Con esa idea compramos la marina”, apuntó Mellado.

La primera etapa está por concluir e incluye la compra de la contigua marina Sea Lover’s , la construcción de un nuevo muelle flotante, que acepta embarcaciones de hasta 100 pies, y la construcción del segundo restaurante de la marina. Los nuevos muelles ya están listos y serán operados bajo la marca Reserve para servir a clientes que deseen servicios exclusivos.  La ampliación surge de la necesidad pues, al presente, Puerto Chico está lleno a capacidad y con lista de espera, tanto en los 355 wetslips como en los 425 espacios del área de drystack.

El restaurante, que se llamará El Yate, es una empresa conjunta con la reconocida chef Myrta Pérez, dueña de Pasión por el Fogón. Será una edificación multinivel de 8,000 pies cuadrados en el tope de la loma que mira hacia los nuevos muelles y tendrá una oferta gastronómica en cada nivel: en el primero habrá una “panadería glorificada” con panes, repostería fina y desayunos, en el segundo una barra con música y en el tercero un restaurante de tapas.

Ambas facilidades inauguran a fines en agostos de 2019.

Las mejoras durante esta primera etapa también incluyeron el remozamiento de los muelles existentes, modernización de los sistemas eléctricos, la compra de una nueva grúa para el drystack y la apertura de una tienda de comida y efectos marinos.

Como a todo Puerto Rico, el huracán María causó serios daños a Puerto Chico, pero al final el evento impactó positivamente los planes de desarrollo, pues adaptaron los mismos a las lecciones aprendidas. Por ejemplo, los nuevos muelles flotantes comprados a la empresa canadiense Marine Tech, fueron seleccionados cuidadosamente para que contaran con lo último en la tecnología para resistir huracanes hasta categoría 4. Sus pilotes son de 10 pies sobre el nivel del mar, marca proyectada para este tipo de fenómeno atmosférico, explicó Mellado.

 En la segunda etapa construirán un muelle adicional para catamaranes tipo charter y operadores de turismo náutico en el área de Sea Lover’s, establecerán un área de conservación en el manglar adyacente, de la mano de un biólogo marino, y desarrollarán unidades residenciales-turísticas de bajo impacto, a tono con la geografía y el concepto acogedor de la marina, en los terrenos de la antigua Sea Lover’s..

“La parte náutica recreacional ya la tenemos, pero la parte turística queremos desarrollarla para aprovechar la cercanía de la marina a las islas de Icacos y Palomino”, sostuvo y adelantó que están analizando la posibilidad de traer a Puerto Rico a la compañía de charters de catamaranes Marine Max.

Mellado aprovechó para pedir el apoyo de las agencias de gobierno concernidas, en especial el Departamento de Recursos Naturales y Ambientales, en hacer cumplir las leyes y reglamentos de protección de las bellezas naturales de los cayos e islas de Fajardo, incluyendo las disposiciones sobre la contaminación acústica y seguridad en la navegación.

Con esta fila de proyectos completados y en agenda, la preocupación de los clientes ha sido solo una, según Mellado: que Puerto Chico no pierda su esencia acogedora y familiar.  A ellos les aclara, que el espíritu seguirá intacto y construirá un puente en madera que les permitirá seguir llegando a pasos a cualquier lugar.

English Summary

Puerto Chico Marina, the oldest in uninterrupted operations in the eastern coast of Puerto Rico, is entering a new era in its history. Known for its coziness and personalized service to generations of Puerto Rican sailors, the complex is in the midst of a $25 million 5-year renovation master plan as a result of a 2016 acquisition by Bacalia Investment Group. The Italian-Puerto Rican company started the first phase of the project -which includes the acquisition of contiguous Sea Lover’s Marina, the construction of a new hurricane-resistant floating docks that holds up to 100 feet yachts, and its second restaurant and the refurbishing of the existing slips- started after Hurricane María in 2017 and will be inaugurated at the end of this summer. The second phase will consist of a new tourism oriented dock for charter companies and daily tours, and the development of low-impact mixed use units overlooking the marina.

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